Es muy probable que nuestros hijos e hijas jueguen a videojuegos y como padres, hemos de conocer a qué tipo de juegos pueden jugar y como deben jugar. El empleo de diversos videojuegos puede resultar muy gratificante y potenciar de habilidades y conocimientos. No obstante, un mal uso, pueden dar lugar a consecuencias negativas para el menor.

A día de hoy, existen muchas herramientas para la supervisión de nuestros hijos mientras juegan a videojuegos, como las clasificaciones por edad PEGI y los diferentes controles parentales que ofrecen las plataformas. Es nuestra responsabilidad como padres descubrirlas y conocerlas.

Existen muchas herramientas para la supervisión de nuestros hijos mientras juegan a videojuegos, como las clasificaciones por edad PEGI y los diferentes controles parentales

Como hemos hablado en anteriores artículos, los videojuegos no son buenos ni malos. Igual que las películas que no son buenas ni malas. Ni los libros, la música o el teatro. Simplemente hay que saber usarlos. Todos los videojuegos tienen su momento y su lugar, y bien usados pueden llevarnos a beneficios inimaginables. De la misma manera que no dejaríamos que nuestro hijo de 7 años leyera a Bukowski, no deberíamos dejar que nuestro hijo de 7 años jugar a según qué títulos.

Los videojuegos no son buenos ni malos. Igual que las películas que no son buenas ni malas. Ni los libros, la música o el teatro. Simplemente hay que saber usarlos

Los expertos han evidenciado que los videojuegos tienen múltiples cualidades, y ayudan a nuestro cerebro a mejorar la realización de algunas tareas. Ya es el momento de que, en pleno Siglo XXI, empecemos a reivindicarlo. Pero como muchos aspectos en la vida, los videojuegos se tienen que disfrutar con responsabilidad, creando entornos seguros, utilizando las herramientas que nos ofrecen las diferentes plataformas como el Control Parental, capaces de establecer límites en el uso de los diferentes dispositivos, con el objetivo de proteger la privacidad de nuestros hijos e hijas y aumentando la seguridad de los espacios on-line de acuerdo con diversos parámetros. Se tratan de diferentes sistemas fáciles de implantar que se tardan menos de 5 minutos en activarlo.

También destaca el sistema PEGI, la herramienta más efectiva que poseen los padres a la hora de decidir si un videojuego es apto o no para sus hijos e hijas. Y es que la clasificación PEGI es una referencia oficial que informa y aconseja a los padres y madres sobre el contenido del material del videojuego.

No obstante, aunque existen muchos instrumentos para proteger nuestros hijos e hijas, la supervisión de los padres es básica, ya que, diferentes estudios y ensayos han demostrado que compartir aficiones, en este caso los videojuegos, supone una estupenda manera de estrechar lazos con nuestros hijos y de pasar tiempo con ellos. De hecho, un estudio realizado por la Universidad de Arizona indica que compartir esta actividad favorece el vínculo familiar, el aprendizaje y el bienestar.

Un estudio realizado por la Universidad de Arizona indica que compartir videojuegos con tus hijos favorece el vínculo familiar, el aprendizaje y el bienestar

Participar en estas actividades con nuestros hijos también favorece que tengamos un mayor conocimiento de a qué dedican su tiempo, algo fundamental. No es "Ah, está jugando a la consola", es saber a qué juego, haberlo comprado con él/ella (y por tanto habernos asegurado de que es adecuado)... Todas estas cosas suponen un punto de unión con los hijos.

Por otra parte, en ocasiones a los padres nos resulta complicado comunicarnos con nuestros hijos, cuesta “arrancarles” algo que no sea un monosílabo. Los videojuegos, si les interesan, claro, pueden ser un estupendo tema de conversación del que seguro que tienen algo que decir.

Por eso desde The Good Gamer hemos trabajado en un decálogo para que padres, madres, tutores y profesores puedan descubrir como disfrutar de los videojuegos de forma segura.

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